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Descubrí este zoológico abandonado cuando vivía el !nal de mi primera relación. Esta coincidencia afectó a mi forma de mirar. Muros en el suelo, cristales rotos, objetos arrancados y desubicados. Sin embargo, empecé a frecuentar cada vez más este lugar. Me encontraba bien allí. Ambos estábamos en ruinas. Pasar tiempo dentro de esos muros, me permitió apreciar cómo la naturaleza siempre encuentra la forma de abrirse paso, de renacer. Los árboles crecían dentro de sus jaulas, sorteando y empujando las rejas, luchando por continuar su vida, fueran las condiciones que fueran. La naturaleza necesita tiempo para recuperarse, y nosotros también.